El estado del arte.
Semiología de la imagen artística. Signos extremos.
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CVA (Juan Luis Moraza,
María Luisa Fernández): "AU", 1984.
Fuente de la imagen: ARTIUM.

Esfera doliente: “AU”, Juan Luis Moraza, María Luisa Fernández, 1984.

He aquí una esfera. Para ser exactos, una esfera hueca de aluminio de 20 cm. de diámetro, rellena, si creemos la información que se le adjunta (y debemos creerla), de óleo, de aceite de pintar. Una esfera herméticamente cerrada, en cuya superficie se hacen notar un par de letras.

Hay, sin duda, un enorme campo semántico asociable a esta superficie geométrica. Una unidad cultural fundada en el hecho de que ninguna otra superficie como la esfera reúne las condiciones formales necesarias para efectuar cierta clase de representación. La esfera: el mejor diagrama posible, el único en realidad, de la identidad de todos los puntos de una superficie. Diagrama y, por lo tanto, icono, de las relaciones de equipertenencia. Símbolo perfecto de la pertenencia al ser que el filósofo y semiótico Ch. S. Pierce caracterizaba como “extensión ilimitada e intensión nula”.

Al símbolo sublime basado en el icono, “discreto receptáculo de lo inmenso” en palabras de Sloterdij, añaden estos dos artistas un par de huellas gráficas, dos símbolos fonéticos de nuestra área lingüística, las letras A y U mayúsculas del alfabeto romano, la vocal primera y la última.

Este AU suena inevitablemente a interjección de queja, como ese otro AU que se profiere espontáneamente cuando le pisan a uno el callo o se tropieza uno con un bolardo (...esférico). Quizá se resuelve la pieza, entonces, en una pequeña travesura, una burla simpática a la cohorte de los graves metafísicos, los sabios adoradores del símbolo supremo representados en el mosaico de Torre Annunziata. El ser que me incorpora me provoca una queja, ni siquiera una náusea como a los existencialistas.

Mosaico de Torre Annunciata

Ya sabíamos que la meditación metafísica causaba melancolía (o al contrario, que la depresión inducía la filosofía), según ilustra el famoso grabado de Durero. Pero aquí se sugiere más bien un dolor leve y un lamento corto, la resignada aceptación del que no puede, no desea en el fondo, oponer resistencia.

Melancolía de Alberto Durero

AU es también la apócope de Aurum, es decir, de Oro, que se utiliza en notación química como su símbolo. Por esta vía, quedaría marcado como oro el marco supremo que es la esfera, o quizá sólo su contenido, el óleo, que es, en potencia toda la pintura, con la que se puede, a su vez, representar todo (al menos todo lo representable).

Rubén Díaz de Corcuera.
Lo abstracto / El todo.
Febrero 28, 2010.

Conflictos entre copias.
Esfera doliente.
Una actriz en el papel de reina.
Son otros los que nos miran. desde el espejo.
Autoiconos, relicarios antropomorfos y otros objetos con valor sentimental.
Cadáver fresco.
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Signos de seres únicos, seres de signos únicos.
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Sopa de cuerpo, sero de muerte.
La interrogante metafísica.
El dios replicador.
Reencarnación en uno mismo.


Comunicación al X Congreso Internacional de Semiótica, SEMIO2009. Signos extremos en el arte contemporáneo.


Relacionando extremos opuestos: el arte abstracto y la réplica humana en el cine de ciencia ficción.


Variaciones Solaris (2009).
Auto Pigmalion (Sine die).


Trastorno bipolar (Blog personal en KREA).
El estado del arte en Vitoria (BLOG de crítica).
La Suite Kali 2002.

 

 

Signo.
Significante.
Intérprete.
Referente.
Denotación.
Objeto.
Mundo.
Realidad.
Icono.
Súper icono.
Ultra Signo.
Índice.
Alteridad.
Economía expresiva.
Abstracto.
El todo.
Absoluto.
Reconocimiento.
Signos extremos.


Signos extremos como objeto de investigación.

Los problemas de la denotación.

La iconicidad como progreso hacia el objeto.

Lo abstracto como problema.

El todo como problema.

Conclusiones

Súper iconos.
Ultra signos.
Lo abstracto.
El todo.

Bibliografía.

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Rubén Díaz de Corcuera Díaz