En lugar de otra cosa.
Semiótica de los signos extremos.
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Signo.

Según Charles S. Pierce la conjunción de un representamen, de un interpretante y de un objeto inmediato. Según Ferdinand de Saussure, la unión de un significante y un significado. Según Charles Morris la unión de un vehículo sígnico y un designatum (carente o no de denotación u objeto). Según Louis Hjelmslev la unión de un plano de expresión y un plano de contenido (para ser más exactos de la forma de la expresión y de la forma del contenido). Según Umberto Eco, la unión de una textura expresiva y de una unidad cultural. Según el Grupo Mi, la unión de un significante y de un designatum, clase o tipo. Según Juan Magariños, la ocurrencia de una semiosis sustituyente en relación a un objeto semiótico o semiosis sustituida.


Tamaño del signo.

Greimas y Courtés presentan como una de las dos contribuciones claves de Hjemslev a la semiótica, la idea de que "la dimensión de las unidades de manifestación no es pertinente para la definición del signo" (1979. A. J. Greimas y Joseph Courtés. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje, Ed. Gredos, 1982. Pág. 377).


Significante.

Dentro de esta íntima unión de dos planos, expresión y contenido, se entiende con frecuencia el significante o expresión como "la parte material", el "dato del mundo" (Greimas y Courtés. Op. cit. Pág. 376), “un impacto apreciable sobre al menos uno de los órganos sensoriales del intérprete” (1964. Thomas A. Sebeok. “Signos: una introducción a la semiótica”, Ed. Paidós, 1996. Pág. 34).

Pero este carácter apreciable, físicamente objetivable, externo, del significante, dejaría fuera de la semiótica a los signos constituidos a instancia de significantes intangibles, invisibles, inaudibles, etc., es decir, al pensamiento mismo, lo que no parece de recibo. Consideraremos por tanto que el significante puede tener caracteres físicos, puede constituirse a partir de estímulos distales o energías efectivamente emitidas, a disposición de los sentidos u otros instrumentos de registro, y, por tanto, de las mentes u otros instrumentos de interpretación. Pero también consideraremos que puede constituirse inobjetivamente, es decir en su mismo lugar de destino, en la mente, conciencia o instrumento de interpretación que corresponda, en ausencia de tales estímulos.


Denotatum.

Por denotata (plural) o denotatum (singular), término propuesto por Ch. Morris, suelen entenderse los entes, las cosas mismas, genérica o individualmente aludidas por el signo. En el caso, naturalmente, de que haya tal denotación, porque, como señala el propio Morris: “…si bien todo signo tiene un designatum, no todo signo tiene un denotatum. […] Un designatum no es una cosa sino un tipo de objeto o conjunto de objetos, y como es sabido un conjunto puede contar con muchos miembros, con uno solo o con ninguno. Los denotata son los miembros del conjunto.” (1938. Fundamentos de la teoría de los signos. Ed. Paidós, 1985. Pág. 30).

La inclusión del denotatum en la producción de sentido o semiosis, es una de las cuestiones clásicas de la semiótica. La semiótica inspirada en la lingüística de Saussure considera que la denotación es extra lingüística (y por extensión extra semiótica). La semiótica inspirada en la semántica lógica de Pierce considera a la denotación como parte necesaria del proceso de semiosis.

Para Jakobson, la denotación deriva de la función referencial de un mensaje que se produce precisamente cuando pretende denotar objetos reales y existentes, lo que es, en cierto modo, independiente, de la realidad o irrealidad efectiva de tales objetos y del concepto mismo de realidad con el que se opere (la realidad, en tal caso, es sólo algo que se presume del objeto, lo mismo que el objeto se presume de la realidad).

Juan Magariños llama a la denotación, semiosis sustituida u objeto semiótico. Significante y significado pertenecen a la semiosis sustituyente. Pero la semiosis sustituida es también signo, lo sustituido siempre deviene o puede devenir sustituyente y viceversa, ya que según este autor "ninguna entidad se situaría [...] en el grado cero de alguna semiótica" (2003. Hacia una semiótica indicial. Edicios do Castro, 2003. Pág. 21). Lo que implica una concepción estrictamente posicional y no óntica de la categoría de objeto, referente o denotatum.

Según Ugo Volli (1972), realmente no hay denotata, referentes u objetos. Es la suma de percepción y/o semiosis la que segmenta parte de esa sustancia ofrecida a los sentidos (de forma directa, o tecnomediada), tranformándola en Mundo en el sentido que enunciaremos más adelante. Los referentes serían en palabras del grupo Mi, “recortes producidos hic et nunc en una sustancia imposible de analizar sin ese recorte” (“Tratado del signo visual”, pág. 115).

Por nuestra parte, consideraremos la denotación como parte necesaria del proceso de semiosis, y al denotatum, referente u objeto como ente ideal de origen y de destino de un cierto corpus de signos (a menudo inmenso e inconstante, pero también finito), en el primer caso sustituyentes y en el segundo constituyentes de tal objeto.


Objeto, objeto semiótico.

Denotatum, Referente.


Referente.

Denotatum, Objeto.



Objeto único, prototipo, Réplica.

Objeto único sería el denotatum de un designatum que resulta ser unitario. El prototipo sería el primer denotatum de un designatum con vocación de no unitario. La réplica sería lo que denominaremos más adelante como ultra signo, el enésimo denotatum de un designatum que se presumía unitario y no lo es.


Mundo.

Desde el punto de vista semiótico, Mundo sería este ámbito de la denotación, objetualidad o referencia, el conjunto inmenso pero finito de los denotata, referentes u objetos.


Realidad.

Realidad sería la sustancia imposible de atacar sin mundo, ya que mundo sería la realidad recortada, segmentada, semiotizada para poder tratar con ella. La realidad toda sería índice de tipo sintomático de un objeto inasequible (desde un punto de vista kantiano), transformada en mundo por el reconocimiento, es decir, por la memoria, es decir, por la cultura.


Límite de los significantes con sus denotata.

En semiótica existe lo que se conoce como el principio de alteridad del signo, según el cual significante y denotatum no pueden compartir estímulo: “Signo, brevemente: algo que dirige el comportamiento respecto a una cosa que en aquel momento no es estímulo” (Charles Morris. Signos, Lenguaje y conducta. 1946. Ed. Paidós, pág. 86), Y también: “Yo puedo ser engañado por un signo, pero, entonces, ya no es para mí signo de un objeto, sino este objeto mismo” (1992. Grupo Mi. Tratado del signo visual. Ed. Cátedra, 1993. Pág. 128). Puesto que buena parte de los significantes tienen caracteres físicos y aportan signos de su existencia, es decir, exactamente igual que los denotata de muchos signos constituidos sobre tales significantes, deberá haber siempre algo, una diferencia apreciable, entre un significante y su propio denotatum, que garantice este principio.


Iconicidad.

Lo propio o característico de los signos icónicos y, esto es importante, de sus referentes o denotata.


Icono.

Significante o conjunto de significantes caracterizado por su capacidad de suscitar el reconocimiento de un denotatum reconocible, situado fuera de sí. Iconos, por tanto, serían los signos en los que se reconoce o podría reconocerse en el significante a su denotatum, haciendo uso de la misma competencia que para reconocer al denotatum en el denotatum mismo. (Umberto Eco. La estructura ausente. Págs. 191-192).


súper icono.

Sería el significante icónico que puede pasar por su denotatum o referente, capaz de inducir a error a este respecto.


Ultra signo.

Réplica total y perfecta, super icono que no puede ser objetivamente discriminado de su denotatum. Según nuestra hipótesis el súper icono trataría de índices aparentes, y el ultra signo incorporaría el resto de los índices.


Índice.

Índice es el signo en el que se aprecia una conexión entre significante y objeto (Ch.S. Peirce, Collected Papers, 2228). Aquel signo en el que el significante o conjunto de significantes se interpreta formando un par orgánico con él (Umberto Eco. Signo. 1973. Ed. Labor, 1988. Pág. 57).

Para Juan Magariños la relación por contigüidad "no puede derivarse hasta convertirla en una relación de causalidad", ya que la semiótica "no tiene por objetivo establecer la verdad o la falsedad de un signo, sino su efectiva vigencia en determinada sociedad" (2003. Hacia una semiótica indicial. Págs.60-61).

Los índices más notorios son las señales (cuando el objeto semiótico es posterior a su significante), las huellas o indicios (cuando el objeto semiótico es anterior a su significante) y los síntomas (cuando el objeto semiótico es simultáneo a su significante).

Nuestra hipótesis a este respecto es que el índice es el signo constituyente de la clase de objetos semióticos que aportan signos de existentes (de hecho todos los signos de existencia serían índices), y que el icono es sólo un índice o conjunto de índices aparentes de tales objetos, modificados en su consideración de tales por el reconocimiento, segregados a menudo de su objeto genuinamente portador y fijados a otro soporte mediante alguna de las tecnologías desarrolladas al efecto.


Abstracto.

En las artes plásticas abstracto se considera lo opuesto a figurativo. Pero, el recurso a la figuración geométrica es característico de ciertas corrientes pictóricas consideradas abstractas (aunque denominadas concretas por sus propios agentes productores).

Se dice también que la música, el álgebra e incluso la arquitectura son abstractos casi en su totalidad. Y en filosofía se considera abstracta la clase y concretos los individuos.

Desde el punto de vista semiótico y de la relación entre significante y denotatum, abstracto en contextos icónicos podría ser el signo o conjunto de signos con ausencia total o dominante, no de un denotatum, sino de un denotatum reconocible, de un denotatum en sentido icónico.

Para Morris lo abstracto sería denotación icónica pero amplísima, inconcreta. Y esto es lo que colocaría la abstracción en el extremo inferior de lo icónico pero dentro (tesis similar a la de A.H. Moles).

Frente a una denotación de tipo icónico, pero, en nuestra opinión, sólo por el contexto dominante (que considera lo icónico como norma), queremos probar que la denotación característica de lo abstracto es la indicial (la de la huella y/o, en última instancia, la del síntoma).

Para el gran antropólogo Lévi-Strauss, lo abstracto sería el resultado de una renunciación al plano de contenido, el primer nivel de articulación en el signo. De acuerdo con lo cual, lo abstracto quedaría fuera de la semiótica (ya que como diría Saussure no no hay folios de una sola cara, o como diría Hjelmslev, no hay expresión sin contenido ni contenido sin expresión, y no aparecen juntos si no hay un signo entre ellos).

Jakobson parece salvar esta circunstancia operando una réplica del plano de expresión y elevándolo a la categoría de contenido. El énfasis en la forma del contenido y en la forma de la expresión serían el rasgo diferencial de los mensajes estéticos, dice Jakobson, pero en el caso de la abstracción la forma de la expresión sería todo el contenido del mensaje.

Para el grupo Mi, abstracto sería sinónimo de plástico, resultado de una mirada o percepción estructurante (ya que la percepción no puede ser de otra manera) aplicada a una sustancia que le opone algún tipo de resistencia en tal sentido.


todo.

El todo es el universo o cosmos, la suma de todos los mundos. El todo es el objeto de estudio de todo género de teorías del todo, físicas, semióticas, etc., cuya primera cuestión es precisamente la posibilidad de tal objeto de estudio.


Absoluto.

Cualquier parte de la realidad en cualquier tiempo, es causada, condicionada y relativa. A lo incondicionado, lo no causado, fuera, por tanto, de espacio y de tiempo, fuera de todo, se le denomina absoluto o El Absoluto.


Reconocimiento.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, distinción de una persona o cosa entre las demás por sus rasgos o características. Según el diccionario razonado de la teoría del lenguaje de A.J. Greimas y J. Courtés: "operación cognoscitiva por la que un sujeto establece una relación de identidad entre dos elementos, de los cuales uno está presente y el otro ausente (en otro lugar o en el pasado), operación que implica procedimientos de identificación que permitan discernir las identidades y las alteridades" (1979, Gredos, 2006. Pág. 332).

Desde el punto de vista de la psicología de la percepción sería "nuestra capacidad de situar los objetos en categorías que les confieren un significado" (E. Bruce Goldstein. Sensación y percepción. 1989. International Thomson Editores, 1999. Pág. 4). Algunos autores sitúan al reconocimiento visual más allá de la visión y de la propia percepción (ya que entra dentro de lo posible ver sin percibir y percibir sin reconocer), pero para otros percepción es sinónimo de reconocimiento.

Desde el punto de vista semiótico el reconocimiento sería un mecanismo retroalimentativo. En un contexto icónico sería el efecto del conocimiento o la experiencia adquirida sobre un denotatum, directamente o a través de los iconos, en la percepción de un denotatum como tal. En un contexto indicial sería el efecto del conocimiento de que cierto significante se acompaña de cierto denotatum lógica y/o físicamente contigüo, en la percepción del significante como tal. Diferentes clases de reconocimiento para diferentes clases de denotación.

Pero nuestra tesis aquí es que el reconicmiento del icono puede entenderse como reconocimiento de índices aparentes. COmo efecto de la constancia de ciertos índices aparentes en objetos que son portadores interesantes de signos (interesantes para el intérprete, claro está), lo cual es precisamente lo que les constituye como objetos de iconicidad.


Signos extremos.

Son signos extremos los que presentan una extremosidad en relación a algo. Se es extremo por el progresivo alejamiento de un cierto centro.

En relación a la denotación u objeto son signos extremos el súper icono, el ultra signo, lo abstracto y el todo. El súper icono porque se coloca en el límite con la denotación (porque puede llevar a confusión, sólo sea provisionalmente, en tal sentido). El ultra signo porque es un objeto ilegítimo, un objeto que debe ser devuelto a la categoría de signo. Lo abstracto por ausencia de denotación en sentido icónico. Y el todo porque no deja espacio a la denotación. Por un lado, signos a punto de confundirse con su denotación en sentido icónico (súper iconos) o que han cruzado la línea roja en tal sentido (ultra signos) y, por el otro, signos a punto de perder la denotación en sentido icónico (lo abstracto) o cuya denotación es inconcebible (el todo).

Tienen, por tanto, carácter de extremos en relación a la denotación:

  1. Aquellos signos cuyos significantes pueden ser confundidos con sus denotata, es decir, aquellos signos en los que se pone en peligro el principio de alteridad. En tal sentido son extremos los súper iconos y los ultra signos.
  2. Parecen extremos también, los signos hipo icónicos o aicónicos en contextos icónicos, es decir, lo abstracto, al ocupar el extremo opuesto al súper icono en el eje icónico, por ausencia o inasequibilidad de un denotatum de tipo icónico en este caso. En un contexto en el que la norma fuese lo indicial, o al menos, lo icónico no fuese normativo, lo abstracto perdería su condición de extremo.
  3. Por último, el todo como signo, ya que, si el tamaño del signo no es pertinente, cabe la posibilidad de imaginar el todo como un signo y en tal caso, ¿en lugar de qué podría decirse que está el todo?

En nuestra hipótesis el icono es un índice aparente y lo que le convierte en icono es únicamente el trato frecuente y el interés del intérprete. De acuerdo con ello sólo hay una relación efectiva entre significante y objeto, que es la relación de contigüidad lógica o física, anterior, simultánea o posterior, propia del índice. Lo que nos preguntamos a este respecto es si la relación de isomorfismo, cotipia o parecido entre significante y objeto, característica de lo icónico, podría quedar plenamente subsumida en esta otra.

Rubén Díaz de Corcuera.
Glosario.
Mayo 14, 2009

 

Gato sobre gato.
El juego de las diferencias.
Conflictos entre copias.
Esfera doliente.
Una actriz en el papel de reina.

Son otros los que nos miran. desde el espejo.
Autoiconos, relicarios antropomorfos y otros objetos con valor sentimental.
Cadáver fresco.
Aurora boreal, fuego fatuo.
Signos de seres únicos, seres de signos únicos.
El proyector de sólidos.

Sopa de cuerpo, sero de muerte.
La interrogante metafísica.
El dios replicador.
Reencarnación en uno mismo.


Relacionando extremos opuestos: el arte abstracto y la réplica humana en el cine de ciencia ficción.


Variaciones Solaris (2009).
Auto Pigmalion (Sine die).


Trastorno bipolar (Blog personal en KREA).
El estado del arte en Vitoria (BLOG de crítica).
La Suite Kali 2002.

Signo.
Significante.
Intérprete.
Referente.
Denotación.
Objeto.
Mundo.
Realidad.
Icono.
Súper icono.
Ultra Signo.
Índice.
Alteridad.
Economía expresiva.
Abstracto.
El todo.
Absoluto.
Reconocimiento.
Signos extremos.


Signos extremos como objeto de investigación.

Los problemas de la denotación.

La iconicidad como progreso hacia el objeto.

Lo abstracto como problema.

El todo como problema.

Conclusiones

Súper iconos.
Ultra signos.
Lo abstracto.
El todo.

Bibliografía.

 

Rubén Díaz de Corcuera Díaz