En lugar de otra cosa.
Semiótica de los signos extremos.
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Índice.

Índice es el signo en el que se aprecia una conexión entre significante y objeto: “El índice está conectado físicamente con su objeto; hacen un par orgánico” (Pierce, Charles S., 1931-1958: 2228 y 2299).

Umberto Eco interpreta esta relación orgánica como causalidad (1973: 57).

Para Luis J. Prieto se trata de "un hecho inmediatemente perceptible que nos hace conocer algo a propósito de otro que no lo es" (1968).

Para Sebeok: "un signo es indexical cuando su significante es contiguo a su significado, o es una muestra de él. El término contiguo no tiene por qué ser interpretado literalmente en esta definición con el significado de adjunto o adyacente. En este sentido la estrella polar puede ser considerada como indicativa del polo norte por cualquier habitante de la Tierra, a pesar de las inmensas distancias que nos separan de ella" (1964: 47).

Juan Magariños se suma a esta idea de la contigüidad física o lógica como origen del índice, a lo que añade que "no puede derivarse hasta convertirla en una relación de causalidad", ya que la semiótica "no tiene por objetivo establecer la verdad o la falsedad de un signo, sino su efectiva vigencia en determinada sociedad" (2003: 60-61).

Los índices más notorios son las señales (cuando el objeto semiótico es posterior a su significante), las huellas o indicios (cuando el objeto semiótico es anterior a su significante) y los síntomas (cuando el objeto semiótico es simultáneo a su significante).

Se observará a lo largo del presente trabajo que el índice es el signo constituyente de la clase de objetos semióticos que aportan signos de existentes (de hecho todos los signos de existencia serían índices), y que el icono es sólo un índice o conjunto de índices aparentes de tales objetos, modificados en su consideración de tales por el reconocimiento, segregados a menudo de su objeto genuinamente portador y fijados a otro soporte mediante alguna de las tecnologías desarrolladas al efecto.

Son signos índices: los signos naturales (meteoros atmosféricos como el relámpago y el trueno, con respecto al rayo, el humo con respecto al fuego en su ausencia, etc.), la forma con respecto a la función, los objetos con respecto a su uso (Barthes, 1964: 245-255), el antecedente con respecto al consecuente (Hobbes, estoicos), el recordatorio con respecto al recuerdo (la magdalena de Proust), todas la huellas y rastros con respecto a aquello o a aquel de quien proceden (la marca de un vaso sobre una mesa, las huellas de herradura de un caballo en el barro, las huellas de dedos o de labios en una copa), los restos biológicos (ADN, fluidos corporales, excrementos, etc.), el olor y otras señales químicas de seducción o repulsión como las feromonas, la entonación con respecto al estado de ánimo, los síntomas con respecto a las enfermedades, etc. Los olores son indicios puesto que son productos de algo que ellos mismos no son y con lo que forman un par orgánico (si desaparece la fuente el olor se acaba extinguiendo). Para animales mejor dotados que el hombre, como los perros, el mundo está saturado de este tipo de signos (¡su olfato es mil veces más potente que el del hombre!). Dentro del sistema háptico el dolor es un indicio típico, pero todo el cuerpo a través de la propiocepción parece estar indicándose continuamente (gravedad, equilibrio, posición, etc.). Los sabores indican la presencia de ciertas sustancias (por ejemplo, sal) en los alimentos, y también si están en buen estado o fermentando. Y el ruido que produce una cosa al golpearla indica si está hueca o es consistente, si es metal, madera o roca. Grandes intérpretes de indicios serían los indios de las praderas, aquellos prodigiosos rastreadores que pintan en ocasiones los filmes del far west ( Dos hombres y un destino”, George Ray, 1969), así como los detectives y los médicos (incluyendo en esta categoría a los psicoanalistas).

La indicación no es en sí una forma de representación o sustitución. El índice no representa o sustituye a su objeto, únicamente lo evidencia. Es la manifestación de lo que puede no tener manifestación de sí.

Pierce señala que el índice existe incluso en ausencia de una mente capaz de interpretarlo, es decir de señalar su objeto en contigüidad: “…un trozo de madera con un orificio de bala en él como señal de disparo, […] sin disparo no habría habido orificio. Pero hay un orificio ahí, tenga alguien el buen sentido de atribuírselo a un disparo o no” (1931-1958: 2303).

Gato sobre gato.
El juego de las diferencias.
Conflictos entre copias.
Esfera doliente.
Una actriz en el papel de reina.
Son otros los que nos miran. desde el espejo.
Autoiconos, relicarios antropomorfos y otros objetos con valor sentimental.
Cadáver fresco.
Aurora boreal, fuego fatuo.
Signos de seres únicos, seres de signos únicos.
El proyector de sólidos.

Sopa de cuerpo, sero de muerte.
La interrogante metafísica.
El dios replicador.
Reencarnación en uno mismo.


Comunicación al X Congreso Internacional de Semiótica, SEMIO2009. Signos extremos en el arte contemporáneo.


Relacionando extremos opuestos: el arte abstracto y la réplica humana en el cine de ciencia ficción.


Variaciones Solaris (2009).
Auto Pigmalion (Sine die).


Trastorno bipolar (Blog personal en KREA).
El estado del arte en Vitoria (BLOG de crítica).
La Suite Kali 2002.

 

Signo.
Significante.
Intérprete.
Referente.
Denotación.
Objeto.
Mundo.
Realidad.
Icono.
Súper icono.
Ultra Signo.
Índice.
Alteridad.
Economía expresiva.
Abstracto.
El todo.
Absoluto.
Reconocimiento.
Signos extremos.


Signos extremos como objeto de investigación.

Los problemas de la denotación.

La iconicidad como progreso hacia el objeto.

Lo abstracto como problema.

El todo como problema.

Conclusiones

Súper iconos.
Ultra signos.
Lo abstracto.
El todo.

Bibliografía.

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Rubén Díaz de Corcuera Díaz