En lugar de otra cosa. |
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Semiótica de los signos extremos. |
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Objeto inmediato, Objeto dinámico. Para Pierce es objeto inmediato todo aquello que es representado por un signo. Existe el objeto inmediato porque hay signos que lo denotan. Es decir, porque cierto intérprete es capaz de interpretar esos significantes, al menos en parte, en relación con dicho objeto. El objeto inmediato es el objeto que dispone de significantes que le referencian en el intérprete, es el objeto que tiene signos. Y el objeto dinámico es la fuente en la realidad de dicho objeto. En la semiótica de Pierce, el objeto inmediato es semiótico y el dinámico no. Por denotación, denotata (plural) o denotatum (singular), Ch. Morris, entiende los entes, las cosas mismas realmente existentes, genérica o individualmente aludidas por el signo. En el caso, naturalmente, de que haya denotación, porque, como señala Morris: “…si bien todo signo tiene un designatum, no todo signo tiene un denotatum. […] Un designatum no es una cosa sino un tipo de objeto o conjunto de objetos, y como es sabido un conjunto puede contar con muchos miembros, con uno solo o con ninguno. Los denotata son los miembros del conjunto.” (1938: 30).El objeto en la producción de sentido. La inclusión del objeto en la producción de sentido o semiosis, es una de las cuestiones clásicas de la semiótica. La semiótica inspirada en la lingüística de Saussure considera que la denotación es extra lingüística (y por extensión extra semiótica). La semiótica inspirada en la semántica lógica de Pierce considera al objeto, o al objeto inmediato al menos, como parte necesaria del proceso de semiosis. Para el grupo Mi, los objetos no son datos empíricos: "[…] si las definiciones ingenuas del iconismo pecan de algo, es sobre todo de la ingenuidad con la que describen el objeto llamado a conocer los honores de la iconización: la idea de una copia de lo real es ingenua porque también lo es la idea misma de lo real. En efecto, la mayor parte de las definiciones criticadas utilizan los objetos iconizados como un dato empírico (un siempre ya ahí, como se hubiera dicho hace algunos años). Y es ahí donde aprieta el zapato. Desde hace mucho tiempo la lingüística no hace ningún caso de una concepción cósica del referente; pero en semiótica visual ésta tiene siete vidas...".(1981) Juan Magariños llama a la denotación, semiosis sustituida u objeto semiótico. Significante y significado pertenecen a la semiosis sustituyente. Pero la semiosis sustituida puede ser también signo, lo sustituido deviene o puede devenir sustituyente y viceversa: "ninguna entidad se situaría [...] en el grado cero de alguna semiótica" (2003: 21). Lo que implica una concepción estrictamente posicional y no óntica de la categoría de objeto, referente o denotatum. También Morris, considera la denotación en un sentido posicional: "Ningún objeto es, de por sí, un denotatum sino que se convierte en tal en la medida en que es miembro de la clase de objetos designables por algún vehículo sígnico en virtud de la regla semántica específica para ese vehículo sígnico" (1938: 90). Según Ugo Volli (1972), no hay denotata, referentes u objetos, antes del signo. Es la suma de percepción (semiotizante) y/o semiosis la que segmenta parte de esa sustancia ofrecida a los sentidos (de forma directa, o tecnomediada), tranformándola en Mundo en el sentido que enunciamos aquí mismo. También para el grupo Mi los referentes serían “recortes producidos hic et nunc en una sustancia imposible de analizar sin ese recorte” (1981: 115). Y finalmente para Umberto Eco existe la posibilidad de que el continuum ofrezca de sí, alguna clase de líneas de recorte y, en consecuencia: "Si el continuum tiene unas líneas de tendencia, por imprevistas y misteriosas que sean, no se puede decir todo lo que se quiere. El ser puede no tener un sentido, pero tiene sentidos; quizá no tenga sentidos obligatorios, pero desde luego tendrá sentidos prohibidos" (1997: 63).
Una clasificación de los signos por la relación de los significantes con los objetos, obliga a una clasificación de los objetos por su influencia en la constitución de los signos. El objeto de un signo icónico es comparable al significante de ese signo. El objeto de un signo indicial no admite comparación con el significante de ese signo. La comparación entre los significantes de los signos simbólicos y sus objetos, es posible en algún caso, pero irrelevante en todos ellos. Por lo tanto hay objetos de rango icónico, objetos de rango indicial y objetos de rango simbólico, como hay signos icónicos, signos indiciales y signos simbólicos. El mismo significante puede ser el objeto de un signo icónico y de un signo indicial. En cuyo caso, el mismo significante es de rango icónico e indicial, lo que no significa en modo alguno que pueda haber objeto de rango indicial de un signo icónico. Por nuestra parte, consideraremos la denotación como parte útil del proceso de semiosis, y al denotatum, referente u objeto como ente ideal de origen y de destino de un cierto corpus de signos (a menudo inmenso e inconstante, pero también finito), en el primer caso sustituyentes y en el segundo constituyentes de tal objeto. Objeto Único, prototipo, Réplica. Objeto único sería el denotatum de un designatum que resulta ser unitario. El prototipo sería el primer denotatum de un designatum con vocación de no unitario. La réplica sería lo que denominaremos más adelante como ultra signo, el enésimo denotatum de un designatum que se presumía unitario y no lo es. |
Gato sobre gato. Relacionando extremos opuestos: el arte abstracto y la réplica humana en el cine de ciencia ficción. Variaciones Solaris (2009).
Trastorno bipolar (Blog personal en KREA).
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Signo. Signos extremos como objeto de investigación. Los problemas de la denotación. La iconicidad como progreso hacia el objeto. Lo abstracto como problema. El todo como problema. Conclusiones Súper iconos. Ultra signos. Lo abstracto. El todo. |
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| Rubén Díaz de Corcuera Díaz | ||