El estado del arte.
Semiología de la imagen artística. Signos extremos.
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Salmos. Silla de ruedas autónoma

Autoiconos, relicarios antropomorfos y otros objetos con valor sentimental.

El artista británico Donald Rodney (1961-1998), estuvo toda su vida gravemente enfermo. Padecía una anemia por depranocitosis, dolencia degenerativa y, a la postre, mortal, que le obligaba a una supervisión médica casi constante y a frecuentes y prolongadas estancias en hospitales.

La supervivencia de los propios signos de la mente y del cuerpo es, significativamente, el tema central de Autoicono, la última de sus piezas. La obra en cuestión, una especie de assemblage, consta de lo que el autor llamaba "cuerpo de datos", documentos e imágenes extraídos de su extensísimo expediente médico (radiografías, analíticas, etc.), digitalizados y publicados en la web. Incluye, también, una especie de avatar, un programilla o robot lógico, que se hace pasar por el artista en un chat creado a tal efecto, disparando de vez en cuando algunos registros de voz, e imágenes que, al parecer, recaba continuamente de internet.

La obra toma su nombre, a su vez, de cierto célebre objeto legado por el filósofo Jeremy Bentham (1748-1832) al London University College, institución académica de la que fue fundador. El excéntrico inglés entregó en depósito su propio esqueleto, con la esperanza de que se le permitiera asistir en representación suya a las reuniones del consejo académico. Hoy es el día que las sesiones del citado consejo se abren con las palabras: "Preside el honorable Jeremy Bentham, sin derecho a voto".

Aunque el esqueleto no es visible, ya que se exhibe enguatado y enteramente vestido con ropa de época (incluyendo guantes, medias y zapatos), y aunque el cráneo ha sido sustituido por un retrato en cera, lo cierto es que uno se enfrenta al autoicono de Bentham en la creencia de que sus huesos están efectivamente allí. Y esto los convierte en el más genuino armazón interno posible de esta especie de escultura, que resulta por ello doble y extrañamente realista.

La adición de un índice del referente (el esqueleto) a uno de sus iconos (el rostro en cera) resulta una circunstancia, en mi opinión, perturbadora, que quiero relacionar aquí con los relicarios antropomorfos en la tradición católica.

A finales de la Edad Media aparece en el arte religioso europeo una nueva modalidad de representación escultórica. Figuras más o menos realistas de santos que incorporan, como novedad, receptáculos para sus correspondientes reliquias. Presencia, por tanto, de un fragmento corporal auténtico en el seno de una mera representación. Un corazón disecado, por ejemplo, en el lugar que correspondería al corazón dentro del busto relicario, como se muestra a continuación.

Busto relicario del monasterio de San Pedro de Eslorza

El autoicono de Donald Rodney tiene aspiraciones semejantes, persigue la supervivencia del cuerpo o partes del cuerpo, significantes indiciales de uno mismo, a su portador original. Es evidente el deseo de posteridad del artista pero no bajo la fórmula tradicional de la excelencia de su obra, sino mediante los signos de identidad y mismidad del artista elevados a la categoría de obra, lo que supone una sustancial originalidad.

Ocurre sin embargo que la mediación digital reduce a nada el componente indicial de los signos preservados. Desaparece en ese proceso de puesta a disposición del público, lo fundamental en estos casos, la impresión de estar en presencia de un vestigio, de un resto físico, siquiera de una huella original.

Mejor a este respecto, me parece la pieza de Rodney inmediatamente anterior, "Salmos. Silla de ruedas autónoma". Obra en la que el artista incorporaba a su auténtica silla de ruedas habitual un ordenador y un software de malla neural capaz de controlar autónomamente el movimiento de la máquina.

Un par de viejas gafas, una pipa, un reloj o cualquier otra prenda u objeto personal, y por supuesto, también una silla de ruedas, tienen el poder de representar en su ausencia al propietario. La representación o semiosis acontece en tal caso siempre que alguien tenga la capacidad interpretante de advertir la conexión, de conocer la real contigüidad del significante con su referente (de apreciar, en definitiva, el carácter indicial del signo). Circunstancia por la que esta clase de objetos resulta un eficaz mecanismo de conexión emocional y que explica el valor que adquieren, en ocasiones, para muchas personas. El denominado en unos casos "valor museístico o de colecccionista", y en otros, simplemente, "valor sentimental".

Para Donald Rodney, el sentido de la silla autónoma era hacerse presente, activamente presente diría yo, en las inauguraciones de sus exposiciones, a las que ya no podía, de otro modo, acudir.

Nos imaginamos la silla de ruedas de Rodney moviéndose y parando sola, acercándose a cualquiera de los corrillos de amigos o colegas, deambulando por el espacio de la galería que exhibía en aquel mismo instante otras obras suyas. Haciendo todo eso en su lugar. Contemplada bajo este prisma, resulta ser un objeto extraño, entre cómico y siniestro.

Rubén Díaz de Corcuera.
Súper iconos.
Agosto 23, 2009

Conflictos entre copias.
Esfera doliente.
Una actriz en el papel de reina.
Son otros los que nos miran desde el espejo.
Autoiconos, relicarios antropomorfos y otros objetos con valor sentimental.
Cadáver fresco.
Aurora boreal, fuego fatuo.
Signos de seres únicos, seres de signos únicos.
El proyector de sólidos.

Sopa de cuerpo, sero de muerte.
La interrogante metafísica.
El dios replicador.
Reencarnación en uno mismo.


Comunicación al X Congreso Internacional de Semiótica, SEMIO2009. Signos extremos en el arte contemporáneo.


Relacionando extremos opuestos: el arte abstracto y la réplica humana en el cine de ciencia ficción.


Variaciones Solaris (2009).
Auto Pigmalion (Sine die).


Trastorno bipolar (Blog personal en KREA).
El estado del arte en Vitoria (BLOG de crítica).
La Suite Kali 2002.

Signo.
Significante.
Intérprete.
Referente.
Denotación.
Objeto.
Mundo.
Realidad.
Icono.
Súper icono.
Ultra Signo.
Índice.
Alteridad.
Economía expresiva.
Abstracto.
El todo.
Absoluto.
Reconocimiento.
Signos extremos.


Signos extremos como objeto de investigación.

Los problemas de la denotación.

La iconicidad como progreso hacia el objeto.

Lo abstracto como problema.

El todo como problema.

Conclusiones

Súper iconos.
Ultra signos.
Lo abstracto.
El todo.

Bibliografía.

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Rubén Díaz de Corcuera Díaz